Córdoba, Viernes 8 de Marzo de 2013.
(Prensa Vélez Sarsfield ? Estadio Gigante de Alberdi)
El fútbol es así. No le busque más vueltas. No hay por donde se lo mire una explicación lógica ni siquiera algún fundamento que se le aproxime. No se encuentran definiciones a algo que carece de sentido común y mucho menos? de merecimientos.
Porque no hubo ni habrá dudas en que los pibes que Ricardo Gareca eligió para poner en cancha y darle respiro a un golpeado plantel entre seguidilla y lesiones que a esta altura ya se cobraron varias víctimas, merecieron mucho más de lo nada que se llevaron del Gigante del Barrio Alberdi.
Porque en la previa no había otro camino para afrontar estos dos encuentros que se venían en el camino de un semestre que arrancó convulsionado por los avatares mencionados en el párrafo anterior, era sostenerse una vez más en los pibes, en los hombres que conforman el plantel y que son el recambio a presente y futuro. Porque este equipo fue el que levantó la bandera de la resistencia, del aguante en el primer tiempo, para acomodarse, entre tiempo mediante, y salir de nuevo a dar batalla pero pensando en el arco rival.
Por eso vale quedarse con el complemento. Donde los pibes borraron a un experimentado Belgrano pero urgido de resultados, donde le provocaron más que un dolor de cabeza a la defensa de Olave que se desesperaba sin ruborizarse para despejar el balón sea como sea de las proximidades del área. Porque cuando se enchufó Brian Ferreira, entró en juego Lucas Romero y se potenciaron los muy buenos primeros tiempos de Mariano Bíttolo, Juan Ignacio Sills y Juan Sabia (de lo mejor del Campeón); Vélez se permitió aspirar a más.
También hay que destacar que en varios pasajes, este equipo muleto de Gareca, mostró grietas en el fondo donde quedaron los de celeste frente al arco del de gris, el de la casa, Montoya. Momentos, sobre todo en el primer tiempo, donde se mostraron falencias en el orden defensivo pero debido más a una desorganización en el medio campo en relevos y presión que por desinteligencias en la última línea. Fue así como quedó solo en la más clara Jorge Velázquez quien abrió demasiado el pie y falló lo que más tarde sin capitalizó Zapata.
Pero en la reacción que se le esperó y faltó ante Lanús, se fundamentaron los argumentos de Vélez en el complemento. Allí donde demostraron muchos estar a la altura del Campeón. Allí donde lo que le faltó para romperle el arco a Olave fue pura y exclusivamente cuestión de puntería y suerte. Allí donde se ganaron el aplauso del final de las almas velezanas que se dieron cita en el Barrio Alberdi. Allí donde se genera la impotencia por el resultado del final y lo injusto que suele ser el fútbol para con estos equipos.
Mirar la mitad del vaso lleno en una derrota suele verse más fácil cuando se dan rendimientos de esta altura. Porque quizás un triunfo o el empate era lo que merecían estos pibes; sin embargo el golpe del final, lejos de tumbarlos, debe darles el empuje de que lo bueno esta por venir. De que tarde o temprano tendrán su recompensa. Quizás no sean ellos los protagonistas, pero podrán ser de la conquista de quienes hoy descansaron en ellos.
Carlos Alberto Martino
[email protected]
Twitter: @martineta16