La Reserva

Campitos levanta vuelo

A pura velocidad, Adrián Campos crece en la Reserva de Guillermo Morigi.

En su tercer partido en Reserva -y primero como titular- Adrián Campos se estrenó en la red para darle la victoria a Vélez sobre Huracán. Veloz y encarador por cualquiera de las dos bandas, este chiquitín de 18 años y 1,65 de altura, se proyecta en grande.

El promedio de jugadores formados en Vélez que llegan a Primera, es superior al resto de los clubes. En amplio margen. Durante el año y dos meses que dirige al primer equipo, Gabriel Heinze promovió siete juveniles y mientras otros apenas más grandes -por caso Vargas, Domínguez o Robertone- comienzan a ser tanteados del exterior, la fábrica no deja de producir. Es un trabajo de años, cual línea de montaje que produce en serie y mantiene calidad, para dar cuenta que la cantera del Fortín, siempre responde.

Adrián David Campos llegó a Vélez a través de una prueba general cuando tenía 8 años, desde su Villa Bosch natal. Hoy, con 18 abriles y luego de ser uno de los jugadores más regulares de la Categoría 2000 en su paso por Juveniles, empieza a demostrar sus condiciones en Reserva. Y con importantes actuaciones, como la del último viernes -gol incluido- para vencer a Huracán en La Quemita.

"El grupo viene creciendo desde la pretemporada y por suerte pudimos remontar las dos derrotas que tuvimos ante Estudiantes y River; no merecíamos perder pero nos tiene que servir para continuar aprendiendo", comenta Campitos. Respecto al cruce con el Globo, subraya que "jugamos muy bien, todo el equipo y mismo los que ingresaron. Tuvimos las chances para liquidarlo antes pero fallamos".

Su gol tuvo mucho de juego colectivo y otro tanto de inteligencia individual. "Robó la pelota Bazán, se la dio a Coronel y el Topo me vio solo por el otro lado. Amagué a patear con derecha, enganché y por suerte convertí de zurda". No es un dato menor el que señala el entrevistado dado que se forjó como un extremo que siendo diestro, no le incomoda usar la pierna de palo. "La verdad que no tengo problemas para jugar por cualquiera de las dos bandas. Siento que puedo sacar centros con ambas piernas tranquilamente", advierte envuelto en confianza.

Adrián Campos.

Mientras encara la pretemporada de verano con la Cuarta y juega en Reserva, Adrián se define como un "todoterreno pero juego como me pida el entrenador". Él, como tantos otros, vivió en carne propia la transformación del puesto: "empecé jugando de ocho, fui carrilero, delantero y ahora extremo". Guillermo Morigi lo potenció el año pasado en Quinta División y se convirtió en una de la figuras del equipo que por muy poco se quedó afuera de la Final del segundo semestre.

"Trato de aprovechar las chances que me dé el entrenador. Mi objetivo es seguir sumando minutos en Reserva, ir tranquilo y no desesperarme", reconoce Campitos. El mismo que junto a su padre fue a todos lados desde chico y hoy empieza a disfrutar las mieles de tanto esfuerzo. Pero redoblando el trabajo, porque sabe muy bien lo mejor está por venir.