Vélez

Club Atlético Vélez Sarsfield

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Subcomisión del Hincha
Mujeres Fortineras

Una bandera, un legado

Esta vez vamos a hablar de una bandera diferente a todas las demás, una que marcó una tendencia que fue copiada por varios clubes (¿qué raro, no?), un trapo que fue ejemplo y modelo entre varias mujeres auto convocadas de muchas instituciones. Hablamos de esa bandera que vimos miles de veces y de la que ahora te vamos a contar su rica historia. Se trata de “Mujeres Fortineras”. La bandera se estrenó nada más y nada menos que en Jujuy. Serían los primeros kilómetros de los más de 20.000 que recorrería.

Las primeras integrantes fueron, además de Mónica, Rosana Gallardo, Veronica Zanik, Ana Moure, Blanca Burgos, María Inés Vivaldo y Mabel Jansen. Ellas fueron quienes se juntaron y le pusieron nombre a este grupo de mujeres que tenía un sentimiento enorme en común.

Esta vez vamos a hablar de una bandera diferente a todas las demás, una que marcó una tendencia que fue copiada por varios clubes (¿qué raro, no?), un trapo que fue ejemplo y modelo entre varias mujeres auto convocadas de muchas instituciones. Hablamos de esa bandera que vimos miles de veces y de la que ahora te vamos a contar su rica historia. Se trata de “Mujeres Fortineras”.

La Sub Comisión del Hincha reunió a aquellas emblemáticas mujeres que en 1998 decidieron realizar una bandera en representación a la afición femenina del Club Atlético Vélez Sarsfield. Acompañaban al Fortín a todos lados y querían tener algo que las identifique. Y lo hicieron.

La bandera se estrenó nada más y nada menos que en Jujuy. Vélez enfrentaba a Gimnasia y Esgrima de esa provincia. Serían los primeros kilómetros de los más de 20.000 que recorrería la bandera entre los años 1998 y 2000.

Sentados a una mesa redonda de la confitería del club Mónica Rosales (una de las damas en cuestión) arranca la charla contando anécdotas de aquellos viajes (la mayoría de ellas las vamos a obviar por razones lógicas), entre risas muestran fotos y buscan culpables a los actos que quedaron plasmados en aquellos retratos.

Las primeras integrantes fueron, además de Mónica, Rosana Gallardo, Veronica Zanik, Ana Moure, Blanca Burgos, María Inés Vivaldo y Mabel Jansen. Ellas fueron quienes se juntaron y le pusieron nombre a este grupo de mujeres que tenía un sentimiento enorme en común. Se conocieron en el año 1997 en un viaje a Santa Fe cuando visitábamos a Colón en su cancha. Verónica y Rosana viajaban con los micros del Club, cuyo costo en aquel entonces era de $9, mientras que Moni y Valeria lo hacían en el micro fletado por la recordada peña “Los Seguidores de Vélez”, cuyo valor ascendía a los $12.

 

La encargada de diseñar la bandera fue María Inés, quien con la colaboración de Moni, de Ana y de Eduardo Moure  plasmaron el nombre “Mujeres Fortineras” en un Paño de 4.20 x 1.30 que no recuerdan bien de donde lo obtuvieron.

Con el Tiempo y como marcando el camino, se fueron sumando integrantes. Al grupo inicial se sumaron Edith del Cura, Jessica Sanny, Gianna Pini, Valeria Repetto y Liliana “La Colo”. Se había armado una banda llena de pasión, de amor por el Fortín y fiel como pocos que a la vez representaba a muchas otras mujeres velezanas.

Empezaron a marcar su identidad dentro de la tribuna: “Mujeres Fortineras” era la primera bandera de ese tipo en el futbol argentino. Hasta nos animaríamos a decir a nivel mundial. Otra vez Vélez marcando el camino a seguir.

Pero no se quedaron solo con la bandera. Poco tiempo después innovaron con las primeras remeras diseñadas por ellas mismas para identificarse. Más tarde crearon su propio boletín informativo el cual era repartido antes de los partidos y sponsorizado por varios negocios  de la zona y medios partidarios. Tenía por lo general 6 páginas donde informaban no solo las actividades propias sino también todo lo relativo al Club de sus amores.

Hicieron tanto ruido que en un momento el Club les ofreció conformar una Sub Comisión de Mujeres auto-convocadas para que esa serie de  emprendimientos no quedara en la nada. Ellas prefirieron no aceptar la propuesta, pero el grupo siguió trabajando de la misma manera por todas las mujeres fortineras.

En la charla nos cuentan que tenían su propio micro de mujeres para ir de visitante. En aquel campeonato donde los colectivos del club fueron suspendidos por un tiempo Gianna se transformó en la encargada de contratar una combi para que las Mujeres Fortineras viajaran de visitante. Incluso en varias oportunidades colaboraron con Viajes y Turismo coordinando micros al interior del país. Para poder pagar sus pasajes y el de aquellas a quienes les era imposible organizaban rifas. Nunca dejaban de viajar por alguna cuestión económica. A decir verdad, dignas de admirar.

La bandera nunca fue sin ellas a la cancha, cuenta Edith quien la guardaba casi siempre. Y fue una de las pocas que entraba de local durante el campeonato en el que el Juez Perrota prohibió el ingreso de aquellas mayores a 2 metros x 1 metro. La cortaron en dos y  le hicieron un cierre en el medio. Mitad la entraba una y al rato otra llegaba con la parte restante.

Solo una vez no estuvo presente durante esta absurda restricción. Fue en Córdoba, en el Chateau Carreras (hoy rebautizado Estadio Mario Alberto Kempes). Es Mónica la que comienza a contar la anécdota imitando la tonada cordobesa de aquel policía que en el último cacheo le dijo: “Yo no soy estúpido, acá falta la otra mitad”. Fue en ese único partido cuando la bandera permaneció en el micro durante los 90 minutos.

De local la bandera iba siempre en el mismo lugar sin excepciones: la boca de salida de la Platea Sur Baja. Edith cuenta además que la insignia participó en diferentes eventos fuera del club. Estuvo tanto en actos como en fiestas privadas organizadas por gente de Vélez.

El lugar más lejano al que la bandera viajó fue a Paraguay. Y lo hizo dos veces. Estuvo en varias ocasiones en Jujuy y en Salta. Y recuerdan cuando en Rosario la bandera corrió su primer gran riesgo. En el año 2003 enfrentábamos a Rosario Central y la policía hizo salir del estadio a ambas parcialidades al mismo tiempo. Hubo piedrazos, botellazos y corridas entre hinchas y policías. Mónica simuló estar embarazada poniéndose la bandera en forma de panza debajo del buzo, y ayudada por otra integrante comenzó a caminar como si estuviera dolorida. Así logró escapar del tumulto.

Para cerrar, nos quedamos con la anécdota más divertida. Todo empezó cuando Bielsa vino a dirigir a Vélez. Ellas, no contentas con la contratación ni convencidas con la campaña que el rosarino pudiera hacer, dijeron medio en serio, medio en broma: “¡Si salimos campeones con este, vamos disfrazadas de monjas a la cancha!”. Y como las promesas son deudas lo tuvieron que cumplir a rajatabla. Arrancan las risas y a circular las fotos que recuerdan aquel día en La Plata frente a Gimnasia en el que las Mujeres Fortineras cumplieron su promesa. Casi desmayadas de la risa, recuerdan que la noche anterior ni durmieron cociendo los atuendos que tenían una V azulada sobre el pecho. Llegaron y generaron el revuelo de todos. Los reporteros gráficos no podían creer lo que veían y no paraban de fotografiarlas, y no faltaban quienes pensaban que eran monjas de verdad y las saludaban con respeto.

Incluso la revista El Gráfico publicó una nota sobre ellas en la que describieron la situación de las religiosas subiéndose a los micros rumbo a La Plata sin poder descifrar si eran o no monjas reales. Esa revista, como otras en las que aparecieron aquel día, forma parte del archivo personal de cada una de ellas.

Las tres Mujeres Fortineras que nos acompañaron hablaron hasta por los codos, tomamos más de 4 páginas de notas sueltas y las grabamos por más de una hora y media sin que ellas lo supieran (créannos que muchos pagarían por escuchar esa grabación). Se sonrojan cuando se los contamos.

Nos llevamos un recuerdo hermoso, una charla que pasará a la historia y que ahora intentamos dejar plasmada en esta nota. La historia de una bandera mítica, que dejó de frecuentar a la cancha en el 2004, pero que aún pervive en la memoria de todos. Las chicas, emocionadas, se miran una y otra vez y consideran la posibilidad de que algún día la bandera vuelva  a los estadios.

Desde la Sub Comisión del Hincha, no nos queda más que agradecerles su sentimiento y su dedicación a los hinchas y socios de Vélez.

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