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FABIÁN ALBERTO CUBERO

Historia Mística
Ya no se hablará en potencial diciendo que algún día los libros de la historia velezana llevarán su nombre. No habrá suspicacias ni preconceptos. No conforme con haber entrado por la puerta grande a la historia del club por los títulos, se convirtió en el Jugador con Máximas Presencias vistiendo la camiseta del Club Atlético Vélez Sarsfield. Mítico, eterno, interminable: Fabián ''Poroto'' Cubero.
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''Uno siempre tiene que estar agradecido a la gente porque es la que va a todos lados, la que le da sentido a todo esto, la que sufre y alienta. Tengo palabras de agradecimiento porque siempre me bancaron'', remarca Poroto.

Ya no se hablará en potencial diciendo que algún día los libros de la historia velezana llevarán su nombre. No habrá suspicacias ni preconceptos. No conforme con haber entrado por la puerta grande a la historia del club por los títulos, se convirtió en el Jugador con Máximas Presencias vistiendo la camiseta del Club Atlético Vélez Sarsfield.

"Mi idea de chico siempre fue jugar al fútbol para divertirme. Después a medida que iba pasando el tiempo vas viendo para qué estás, si para divertirte nada más o para aspirar a ser jugador de fútbol... a vivir de eso. Llegué a Vélez en el 96 y ahí ya mi mentalidad era poder triunfar y debutar en primera, que es el sueño de cualquier pibe. Después te vas poniendo otros objetivos y los vás cumpliendo", comienza recordando Fabián Cubero sus inicios.

-Ser el jugador con Máximas Presencias en Vélez, ¿fue uno de esos objetivos?

-No, este es uno de esos objetivos que nunca tuve en cuenta, porque no tomé dimensión ni hice cálculos de cuántos años tenía que jugar para poder llegar a tanta cantidad de partidos. Se fue dando de a poco, se dio naturalmente. Llegó el momento, algo muy lindo e histórico para mi y para el club.

-Mucho de que hoy vivas este presente tuvo que ver el Profe Julio Santella...

-Sí, yo en el '95 había ido a jugar un juvenil a Ecuador. En esa época estaba en Renato Cesarini pero tenía que volver a Kimberley de Mar del Plata, pero Julio se contactó con mi viejo porque me había visto en el juvenil que te comenté. Me llamó y me dijo si yo quería tener una prueba en Vélez. Justo la prueba me la iba a tomar Bianchi (risas). Le dije que sí. Mi intención era jugar en algún club de Buenos Aires. Hice la prueba en Necochea, les gusté y en febrero del '96 llegué a Vélez.

Noviembre de 1996. Tan solo a un puñado de meses de su arribo a Buenos Aires, a Liniers, a Vélez. Un equipo por ese entonces comandado por Osvaldo Piazza que continuaba el ciclo exitoso de los noventa comenzado por Carlos Bianchi, que se prestaba de lleno a conseguir la primera Supercopa Sudamericana (hoy extinta) para la institución. En medio el torneo doméstico. Planificando la final ante Cruzeiro de la contienda continental, Piazza diagramó un equipo de jóvenes promesas para enfrentar a Estudiantes de La Plata. Allí, aquel volante por derecha decía presente con una camiseta que más allá de la derrota final de ese encuentro, le iba a costar sacarse.

"Ese partido debutamos muchos chicos, porque fue un equipo alternativo porque se estaba jugando la final de la Supercopa. Me acuerdo mucho de los nervios previos. En la semana se hablaba mucho de los debuts porque se planificaba la final. Después la ansiedad por saber si iba a estar o no. Toda mi estadía en Cuarta División lo hice como volante por derecha, como en ese día. Tuve la suerte que ese año en inferiores había sido Osvaldo Piazza y cuando se fue Bianchi tuve la suerte que él agarró la primera de Vélez. Pude debutar de la mano de él", recuerda Cubero.

-Jugaste los últimos cuatro partidos de ese año pero hasta el '98 con Bielsa no volviste a tener roce de primera. Pero en el medio, una de las máximas alegrías como fue ser Campeón del Mundo Juvenil con la Selección Sub 20 en Malasia en 1997.

-Tuve la oportunidad de jugar ese mundial. Pekerman me conocía ya del Sub17 y contaba con la suerte de ser un jugar polifuncional. Convocó un jugador más a esa lista que iba a viajar y el que quedó afuera de la lista fue Facundo Quiroga. El resto estábamos en duda, pero estoy seguro que lo que me llevó a estar en ese equipo fue la polifuncionalidad que tenía como jugador, porque no fui como jugar titular y cada vez que Pekerman necesitaba un cambio defensivo siempre estaba yo que podía jugar en cualquier puesto. Sabía que en algún momento podía tener la oportunidad y no la desaproveché cuando llegó. Jugué la final como marcador central ante Uruguay donde fuimos Campeones del Mundo. Eso me sirvió para lo que venía después, cuando volví a Vélez con Bielsa de técnico de pelear por un lugar.

-En ese mundial, ¿te acordás el número que usaste?

-Sí, el 13. Junto con el 5 que la empecé a usar cuando la dejó el Negro Gómez, fueron mis dos números hasta ahora.

1998. Lo dijo Cubero. Volvió de las mieles de ser Campeón del Mundo y encontró a un Vélez revolucionado con la llegada de Marcelo Bielsa. Luego de un año casi de inactividad en primera, el Poroto tuvo la chance de jugar en ese recordado Clausura, un total de cinco encuentros para poder anotarse con todos los créditos a dar la vuelta olímpica en un Amalfitani que deliraba tras vencer a Huracán por 1 a 0 con gol de Martín Posse. Cubero comenzaba a escribir una historia más importante de estadística con los títulos en el Fortín.

"Jugué cinco o seis partidos. Me tocó jugar ya campeón el último partido ante Gimnasia en La Plata. Me acuerdo mucho de ese partido porque jugamos todos jugadores del club. Fue un torneo muy lindo, porque quedaban muchos jugadores de etapa gloriosa y tuve la oportunidad de jugar con mucho de ellos", tiró.

-Pasada la década de gloria y aquel título, te tocó vivir una etapa dura en Vélez. Con la economía dañada y casi que con poca edad tenías que ser un poco referente de muchos chicos que daban el salto apurado a la primera división...

-Fue un cambio importante institucional, económico. Se había ido los jugadores que habían ganado todo y era un momento difícil; pero a la vez lindo porque uno se tiene que hacer cargo de los momentos que le toca vivir y tiene que hacerlos buenos. Esa época no se habían conseguido títulos, pero en toda esa etapa de transición el equipo no decayó y pudimos conseguir el título en el 2005.

-Tenés hasta el momento 11 goles en Primera, pero el primero lo marcabas el 25 de octubre de 2002. ¿Te acordás el arquero al que le hiciste el gol?

-Sí, a Olave contra Gimnasia.

-No te lo olvidás más...

-No porque ya habían pasado muchos años del debut. Tenía varios años encima y no podía meter siquiera un gol (risas).  Me acuerdo que Jonás Gutiérrez venía por el borde del área y se corrió para que yo que venía de frente y pudiera patear. Fue un bombazo de afuera del área.

-Pero más allá de ese gol, ¿cuál tiene algo de especial para vos?

-El de la final del 2005 contra Estudiantes.  Terminamos 3 a 0, yo hice el primero y el resto lo hicieron el Roly (Zárate) y Castromán. Ese fue uno de los goles que más recuerdo, por la importancia, lo decisivo.

-Ese fue el torneo que más goles hiciste... tres...

-Una barbaridad... (risas).

-¿Sabés cuántas explusiones tuviste?

-Lo leí el otro día. Son diecisiete. Ojo que yo pensé que tenía menos (risas). Pero para mi forma de juego y en la cantidad de partidos no es mucho. Yo juego muy al límite, esa es mi forma de jugar.

-Las amarillas no las contamos...

-No, porque no terminamos nunca (más risas)

Sus cinco títulos en Vélez lo hacen ser uno de los dos jugadores (junto a Juan Román Riquelme) en conquistar el record de ganar títulos con un mismo club en tres décadas distintas. Clausura 1998, Clausura 2005, Clausura 2009, el Clausura 2011 y el Inicial 2012; lo avalan.

"Otra de las cosas que se dan naturalmente. Son de esas cosas que como te decía antes, no buscás. Se da con el correr del tiempo. Cuando alcanzas marcas te vas dando cuenta y cayendo justamente en la cuenta de lo que lográs", afirma Poroto.

-En 458 partidos tuviste 13 entrenadores, algunos se repitieron pero fueron Piazza, Bielsa, Falcioni, Manera, Tabárez, Compagnucci, Fanesi, Bauza, Ischia, Russo, Tocalli y Gareca...

-Una linda banda...

-Imagino que de todos rescatás muchas cosas...

-Sí y de cada uno saco muchas cosas. Son todos técnicos exitosos, reconocidos, que no paran de ganar cosas hasta hoy en día. Más allá de todos los compañeros que tuve en mi carrera, que son importantes y que saco cosas; de los técnicos igual. Me dejaron cosas muy importantes para mi carrera.

Su idilio con Vélez tuvo un pequeño lapsus en el tiempo. El cambio de aire y su hermosa historia fuera del fútbol lo llevaron a vestir la camiseta de los Tigres de México. Donde creció como jugador, pero sobretodo como persona junto a la mujer que hoy le dio dos soles preciosos de hijas.

"Fue una experiencia linda en ese momento, porque estaba en un momento personal muy lindo. Me vino bien cambiar de aire ese año y medio para afianzar bien mi relación personal. Los Tigres de Monterrey me querían y no lo dudé porque quería progresar en otro fútbol. Quería crecer", analiza el mítico.

-Con el regreso te afianzaste a la cinta de capitán de Vélez...

-A medida que van pasando los años y más tiempo pasas en el club, todo va tomando más fuerza. En un plantel tan exitoso como éste que estamos peleando títulos todos los años, se me hace más fácil moverme y progresando. Eso me hace crecer mucho.

-¿Te ponés algún plazo de partidos?

-No, por suerte tuve una carrera sin lesiones de gravedad, muy tranquila, muy sana y eso es algo fundamental. Voy a seguir jugando hasta que deje de sentirme bien. Me veo en Vélez, no en otro lado. Mi idea es retirarme acá pero en un tiempo largo porque todavía soy joven.

 -Sumar la mayor cantidad de partidos para que no te pase lo de Larraquy...

-(Risas)... Eso nunca se sabe... pasa mucho tiempo y pasará para que vuelva a suceder una situación como esta.

-Si tuvieses la oportunidad de decirle algo a la gente de Vélez, a toda al mismo tiempo; tal vez a todos en el Amalfitani. ¿Qué le dirías?

-El hincha de Vélez va a escuchar lo que digo siempre en cada nota o a mis amigos. Uno siempre tiene que estar agradecido a la gente porque es la que va a todos lados, la que le da sentido a todo esto, la que sufre y alienta. Tengo palabras de agradecimiento porque siempre me bancaron. Acá no siempre me fue diez puntos, pero cuando no me fue bien la gente siempre me alentó y siempre al lado del equipo. Ven el sacrificio que hago dentro de la cancha. Ahí es donde soy lo que soy. Siempre trato de darle lo mejor a la institución, a mi mismo. Eso es algo que la gente siempre me reconoció.

Carlos Alberto Martino

cmartino@velezsarsfield.com.ar

Twitter: @martineta16